Me llamo Blanca Alcañiz y soy la persona que hay detrás de este proyecto, donde diseño y creo vuestras piezas de una forma ética y sostenible. ¿Cuchara o tenedor? nació de una preciosa y espontánea manera cuando todavía estaba estudiando, un día el artesano que más admiro, mi padre, nos regaló a las tres mujeres de la casa unos brazaletes que él mismo había creado con unos tenedores antiguos. De las tres, yo fui la única que se interesó en cómo los había hecho, y es que al igual que mi hermana y mi madre son idénticas, yo soy como mi padre. Una de las cualidades que me llevo de él, es la creatividad y el gusto por crear objetos con mis manos, que me transmitió y la cual hizo aventurarme en este proyecto.
Lo que empezó como un hobby y una manera de compartir tiempo con mi padre, se convirtió en ¿Cuchara o tenedor? y juntos creamos las primeras piezas. Él me enseñó las principales técnicas para trabajar con los cubiertos, con fragua, martillo y yunque (como lo haría un buen herrero, como él). Las horas pasadas en ese taller de Alcañiz, mi pueblo natal, fueron poco a poco transformándose en algo más grande. Le di un nombre, creé un blog y empecé a participar en los primeros mercados de manera esporádica. Ya que como no me permitía vivir de ello, en ese momento fue tan sólo una vía de escape para una vida que no me llenaba completamente.
Tras realizar mi primer gran viaje a Thailandia en 2013, regresé a casa inspiradísima por todo lo que viví, empapada de ilusión y con grandes ambiciones por delante. Por primera vez decidí apostar por este proyecto y perseguir mi sueño. Empecé trabajando en los mercados de verano en Menorca, una isla que me ha aportado mucho tanto profesionalmente como personalmente.
La experiencia de trabajar para mí misma, sentir la ilusión de hacer algo nuevo y apostar por lo que creía fue muy gratificante; pero sólo era el inicio, había mucho trabajo por delante.
Unos años más tarde, durante un viaje a India en 2016, aprendí con auténticos joyeros indios cómo engarzar piedras a mis piezas así como decorarlas con diferentes técnicas de joyería. En India, se abrió un mundo de posibilidades y conmigo traje piedras semipreciosas, herramientas y material con las que seguí trabajando. Al año siguiente, continué con mi formación de joyería en Menorca, y con esos nuevos conocimientos he podido hacer realidad los diseños que tenéis a vuestra disposición. Durante todos estos años, el proceso de aprendizaje ha sido constante y es que ejercitar nuestro conocimiento es un trabajo que no hay que perder, evolucionando paso a paso para ser la persona que deseamos ser.
Emprender requiere mucho tiempo, atención, conocimiento y superación constante. Por eso, día a día, este proyecto que nació como un hobby sigue creciendo y se ha convertido en mi estilo de vida, a través de mis creaciones y mi proyecto trato de reflejar mi manera sentir y vivir la vida, mi propósito. Agradezco el momento en que mi padre decidió regalarnos esos brazaletes, con los que me inspiró para crear mi proyecto personal y profesional.
Gracias a todos los que me han apoyado desde el principio, gracias a todos los que creéis en mí y en mi proyecto, sin vosotros nada de esto sería posible.
Blanca